El aspecto de la gineta puede recordar al de un gato, aunque más estilizado. Su cabeza es alargada, con unas orejas grandes y redondeadas. El pelaje, gris amarillento, está moteado a franjas en el dorso, mientras que la cola, larga y peluda, presenta unos anillos oscuros.

Mide unos 95 cm y pesa 2 kg. No existe apenas dimorfismo sexual.

Se le llama también “gato árabe”, en referencia a la posible introducción de la gineta en la Península Ibérica durante la invasión musulmana. Se cree que la gineta era un animal doméstico para los árabes y viajaba con ellos en los barcos para mantenerlos libres de ratas.

Posee cinco dedos, tanto en los pies como en las manos, pero generalmente sólo deja cuatro de ellos impresos en su huella.

HÁBITAT

La gineta gusta de zonas boscosas de robles, encinas, pinares u olivares, con arroyos y roquedos. Aunque no es una especie amenazada, su número ha disminuido en gran medida debido a la caza ilegal.

ALIMENTACIÓN

Es un ágil cazador de pequeñas aves, roedores, insectos y hasta conejos. En otoño los frutos juegan un importante papel en su dieta. Puede ser presa de zorros, perros, linces y búhos reales.

REPRODUCCIÓN

La época de reproducción suele tener lugar a comienzos de primavera. La hembra tiene una única camada anual, de dos o tres crías, formando un grupo familiar, que se disgrega al cabo de un año.

Dan a luz en huecos de árboles, de donde empezarán las crías a realizar sus primeras salidas a la edad de 50 días. A las 3 semanas abandonan definitivamente el cubil.